martes, 28 de agosto de 2007

Boca de Fuego

De tamaño medio, éste precioso cíclido puede alcanzar entre 13 y 14 cm de longitud en su máximo desarrollo. El cuerpo comprimido lateralmente y de forma ovalada presenta una cabeza grande y pronunciada que origina un perfil dorsal típicamente arqueado. Presenta una coloración variable que oscila del gris plateado, hasta el plomizo oscuro en el dorso, siendo la parte ventral verde olivácea más clara.

La parte interior de la boca y la garganta son de un rojo brillante, característico de la especie. Desde el ojo hasta la cola presenta una línea longitudinal negra, interrumpida por zonas que hace el efecto de manchas continuas. Las aletas dorsal y anal son alargadas y finamente coloreadas con puntos azules y verdes, estando la primera rematada por una linea roja muy fina.

El dimorfismo sexual, si bien no es muy acusado, permite diferenciar los machos, más vivamente coloreados y cuyas aletas dorsales y anales terminan en finísimas puntas, a diferencia de las correspondientes en las hembras, menos afiladas.

Originarios de los cursos de aguas límpidas tropicales de Guatemala y Yucatán, vive en cardúmenes hasta la formación de parejas que eligen y defienden un territorio.

Longevidad

Ocho-diez años en buenas condiciones ambientales y alimenticias.

Alojamiento

Requiere un acuario grande, con excelente filtración, bien plantado, que ha de tener un mínimo de 90 litros para una pareja de cría.

El agua siempre cristalina será preferiblemente neutra, aceptando un pH de 6,5 a 7,8. La dureza deseable oscila entre valores medios de 12 a 18 DH. La temperatura del agua puede oscilar desde 21 a 27 C, situándose el úptimo en 24 ó 25 C. Iluminación media que permita un buen desarrollo de los vegetales sin ser demasiado intensa.

Alimentación

Acepta comida seca y ocasionalmente dieta vegetal, pero debe ser nutrido con alimento vivo: dafnias, tubifex, larvas de mosquito, y para los jóvenes: infusorios y nauplius de artemia salma.

Carácter y comportamiento

Bastante pacíficos en grandes recipientes densamente plantados, conviven con otras especies frecuentadas desde jóvenes. Las parejas que desean criar defienden un territorio, acosando y persiguiendo a ejemplares diferentes o de su misma especie; debiéndose aislar en recipientes de cría.

Cuidados diarios

Sólo requieren la vigilancia de los automatismos que permiten la aclimatación y filtrado del tanque.

Reproducción

Las parejas se forman solas entre los peces de un grupo de diez o doce ejemplares. Aislado el casal en un recipiente adecuado, los padres limpian rocas o minerales depositando la hembra una postura de hasta varios cientos de huevecillos que son aireados y vigilados por ambos progenitores.

Al cabo de dos o tres días nace una nube de alevines que serán escoltados y cuidados por sus padres. Es conveniente separar los adultos a los diez o veinte días, alimentando copiosamente el cardumen con infusorios y nauplius de artemia.

La separación de los padres ha de realizarse con el máximo cuidado, sin agitar ni acosar a los peces con la redecilla para evitar la disgregación de los jóvenes que podrían dañarse. Si no se observan rechazos por parte de los reproductores puede dilatarse la separación hasta el mes de edad en los alevines.

Enfermedades

Pueden contraer cualquiera de las enfermedades típicas de los peces de acuario.

Artículo publicado en Todo sobre Peces