martes, 31 de julio de 2007

Koi: el pez del estanque

La mayoría de las personas que poseen un estanque no están del todo informadas sobre los cuidados que éste requiere, además de los seres vivos que son más aptos para habitarlo. Al mantenerlos al aire libre, hay que tener en cuenta que no todos resisten las inevitables fluctuaciones de temperatura. Este mismo inconveniente lo presentan las plantas, por eso escogeremos aquellas que sean capaces de sobrevivir a las distintas condiciones ambientales.

Los peces adecuados para decorar el estanque son los Koi, aunque existen algunas otras alternativas a las que podemos recurrir pero que no tienen tanta tolerancia al frío, por lo que dependerá de la zona y el clima donde nos encontremos. Dentro de los koi están los carassius y las gambusias, entre otros. Además, podemos incluir en piletas y estanques al plecostomo, que ayuda bastante a la manutención del mismo.

Gran resistencia

El Koi requiere, al menos, un estanque de 130 litros, puesto que al crecer alcanza grandes dimensiones. La ventaja de este pez es su gran adaptabilidad a las temperaturas porque puede soportar tanto las altas en verano -siempre que cuente con una zona profunda en el estanque de, al menos, 80 centímetros- como las bajas en invierno, período en el cual entra en letargo bajando todo su metabolismo al mínimo, incluso dejando de comer. Este animal, además, se caracteriza por tener variedades tonales muy vistosas que hacen que sea un bonito complemento del estanque.

Posee un período de mayor actividad que va aproximadamente de primavera a verano, etapa durante la cual estos peces se reproducen y deben engordar para la fase de menor actividad que, por lo general, se encuentra en el período otoño-invierno, salvo en la zona norte donde el clima es más parejo. En la etapa de mayor actividad debemos preocuparnos de darles una dieta variada, teniendo en cuenta que deben juntar reservas para el período de invierno. Es por ello que, aparte del alimento básico que ellos comen, es aconsejable agregar un producto de mayor calidad que complete la dieta.

Alimentación correcta

La nutrición es clave para evitar una serie de problemas que se producen por los inviernos fríos y la poca alimentación que caracteriza esta época. No hay que confundir sobrealimentación con administrar productos de buena calidad. Al comenzar el período de mayor actividad, con la llegada de la primavera, los peces pueden encontrarse débiles y es en este preciso momento cuando se pueden presentar los mayores riesgos de enfermedad. Si la alimentación aportada fue la adecuada, el peligro es mínimo.

En este período se deben agregar a la dieta alimentos de calidad para que la recuperación sea óptima y, al mismo tiempo, los peces entren en su período reproductivo de la mejor manera. Durante el período de primavera-verano es posible introducir nuevos ejemplares. Existe una serie de alimentos específicos, recomendados para la época más activa, encargados de incentivar el sistema inmunológico, mejorar el colorido y, sobre todo, permitir que los peces se recuperen de la pérdida de peso del período de letargo y, al mismo tiempo, obtengan buenas reservas para el invierno siguiente.

Período primavera-verano: mejorar la alimentación con productos específicos y, en la medida que aumenta la temperatura, aumentar las raciones. Verificar posibles síntomas de enfermedad (úlceras en la piel, peces que boquean en la superficie de forma acelerada, etc.). Agregar nuevos individuos al sistema si fuese necesario. Si se quiere hacer reproducción asistida, seleccionar parejas en agosto.

Período otoño-invierno: reducir la alimentación en relación a la temperatura del agua.

Fuente: Mis Animales