miércoles, 24 de octubre de 2007

Aclimatación de invertebrados marinos

Antes de detallar las técnicas adecuadas de aclimatación debemos distinguir entre tipos de invertebrados: Un primer grupo formado por los corales y un segundo grupo formado por el resto de animales.

Los corales dentro de sus especies y variedades no son sensibles a las variaciones bruscas de Ph ni cambios importantes en la densidad ni alcalinidad del agua. Si lo son a largo plazo impidiendo su óptimo desarrollo unas condiciones inadecuadas de mantenimiento. Para entender al completo esta afirmación debemos tener claro que el acuario receptor de los animales es mantenido en las condiciones adecuadas y con unos parámetros normales dentro de lo que entendemos son óptimos para un acuario de arrecife.

Es importante eliminar la iluminación durante la fase de aclimatación… no por estrés sino por temperatura. Las bolsas en proceso de aclimatación colocadas muy cerca de la superficie se abrasarán inevitablemente bajo la iluminación, sobre todo en caso de bombillas HQI.

En la aclimatación a la temperatura procederemos como con los peces. 10 o 15 minutos bastarán para igualar la temperatura de la bolsa a la temperatura del acuario.

Llegado a este punto ya podemos introducir a nuestro nuevo animal en el acuario.

Pero en realidad es tan sencilla esta afirmación? La respuesta es que sí pero debemos tener en cuenta el tipo de animal que estamos manipulando:

Todo coral blando y aquellos corales duros de pólipo corto denominados SPS pueden ser extraídos fuera del agua sin riesgo alguno.

Sin embargo los denominados LPS o corales de pólipo largo como gonioporas, euphyllias, alveoporas, fungías y similares han de ser introducidos en el acuario sin que entren en contacto con el aire. El motivo es que si se extrae uno de estos animales fuera del agua con los pólipos extendidos y atrapa una burbuja, ésta le provocará una infección bacteriana con alto riesgo de pérdida del animal.

El resto de invertebrados no considerados como corales debe ser aclimatado de forma similar con la atención de que su aclimatación sea todavía más pausada. La forma de rellenar la bolsa con agua del acuario es perfectamente válida.

Deberemos tener en cuenta a la hora de introducir nuestro animal los problemas de las burbujas de aire que afectan sobre todo a almejas filtradoras, erizos y similares. Por eso la técnica de llenar completamente la bolsa y voltearla es la forma más adecuada de introducir nuestros nuevos animales con mayor garantía de éxito.

Finalizaremos el breve apunte de este artículo hablando de las anémonas y las macro algas. Las anémonas son seres delicados que una vez aclimatados viven mucho tiempo. La razón de los problemas de su aclimatación radica en el cambio de agua interno que realizan estos animales en cada aclimatación. Una anémona realiza una cambio integral y aquí radica precisamente su momento delicado. Si lo realizamos de forma similar a los peces pero alargando un poco más el tiempo entre vaso y vaso garantizaremos en casi todos los casos su adaptación. Si la anémona viniera tocada del viaje a pesar de una correcta aclimatación es compleja su viabilidad.

Las macro algas para finalizar cabe explicar que tienen el mismo proceso de aclimatación que una planta de agua dulce… es decir ninguno. Las macro algas presentan prácticamente una nula sensibilidad a las condiciones acuáticas siempre que estas se encuentren dentro de las condiciones adecuadas para su mantenimiento. Por esta razón podemos introducirlas directamente sin aclimatarlas a temperatura ni parámetros acuáticos. Insistimos en lo de las condiciones adecuadas… las macro algas aunque no sean sensibles a desviaciones puntuales de las condiciones del medio mueren cuando éstas son muy diferentes de las necesarias para su mantenimiento.

Gentileza de Todo sobre Peces