martes, 16 de octubre de 2007

Aclimatación de los peces

El mantenimiento de un acuario sea del tipo que sea depende de varios factores. Entre ellos debemos citar a los propios organismos vivos que van a conformar nuestra pequeña muestra de animales de ornamento. Aunque esta sección de nuestra publicación está dedicada a los peces, los principios generales que trataremos se pueden extender al resto de animales susceptibles de ser mantenido en acuarios.

En esta ocasión vamos a hablar de la aclimatación de los animales recién adquiridos y del periodo conocido como cuarentena. Próximamente completaremos este artículo con una serie de pautas o pistas para poder elegir los animales sanos en el comercio.

Lo primero que debemos realizar antes de introducir cualquier animal al acuario procedente de una bolsa de transporte o de otro acuario es la aclimatación. En ella igualaremos las condiciones térmicas y físico-químicas del agua en la que hasta ahora se ha mantenido al pez para no provocarle situaciones de estrés. Estas situaciones, superables en muchas ocasiones, generan un importante desgaste del animal lo que aumenta la posibilidad de la aparición de enfermedades, sobre todo infecciones por bacterias y parásitos, por la pérdida de energía y defensas a la que ha sido sometido.

Comenzaremos por la temperatura. Los peces no regulan por si mismos la temperatura de su cuerpo sino que ésta depende de la temperatura del agua que los rodea. Por ello cambios bruscos en la temperatura les provoca importantes alteraciones metabólicas como consecuencia del shock térmico. Estas alteraciones afectan gravemente a las defensas naturales. Los cambios térmicos a partir de la que podemos considerar tendrán consecuencias graves serían cambios superiores a los 3ºC.

En el caso de introducción de nuevos animales al acuario deberemos tener la precaución de igualar paulatinamente las aguas de nuestro acuario con el agua en el que se encuentran. La técnica más sencilla es depositarlos en una bolsa o un recipiente de plástico sumergido parcialmente y sujeto de alguna forma, con una pinza por ejemplo, para que no se mezclen las aguas. El volumen de agua más pequeño tenderá a igualarse con el más grande. Para ello bastará con dejar la bolsa en esa situación durante un periodo de 15 a 30 minutos.

El segundo factor a tener en cuenta para la aclimatación son los parámetros físico-químicos. En este segundo factor incluiremos la regulación osmótica aunque no se trate de ningún parámetro. Los peces y otros animales acuáticos no son capaces de retener internamente el agua e interaccionan permanentemente con el agua que los rodea y los compuestos disueltos en ella.

La forma más sencilla de aclimatar a nuestros animales a las variaciones entre parámetros del agua del acuario y del agua en la que vienen es a través de mezclar las aguas añadiendo pequeños volúmenes del agua del acuario al de la bolsa. A la vez que se añade nueva agua se ira retirando la misma cantidad hasta que al cabo de una media hora la mayor parte del agua de la bolsa sea idéntica al del acuario. Igualadas las condiciones procederemos a introducir los animales en el acuario.

Por último diremos y como opinión personal que es totalmente seguro y más recomendable, sobre todo para especies salvajes, sumergir la bolsa permitiendo la salida tranquila de los animales al tener está prácticamente los mismos parámetros de agua del acuario como consecuencia de haber retirado previamente y en su mayor parte el agua de transporte. No obstante hay muchos sectores que no mantienen esta opinión por la posibilidad de la introducción de gérmenes al acuario.

Gentileza de Todo sobre Peces