jueves, 11 de octubre de 2007

El sol es esencial para las tortugas de agua

No basta sólo con tener el acuario limpio, con una piedra grande o una plataforma donde la tortuga de orejas rojas -una especie semi acuática-pueda descansar y secarse totalmente.

Que reciba en su cuerpo la luz solar también es esencial para mantenerla saludable.

“Si la tortuga tiene la caparazón blanda es un indicador de descalcificación. Y eso no se debe sólo a falta de vitamina D en su dieta, también significa falta de sol. Cuando no recibe luz de sol directa, el calcio no se alcanza a fijar por completo en los huesos”, explica el médico veterinario de la Clínica Veterinaria Alemana, y especialista en animales exóticos, Mauricio Fabry.

Y advierte que si bien las lámparas de luz ultravioleta ayudan a paliar esta carencia, no son suficientes.

“Lo ideal es que estén expuestas al sol durante todo el período luminoso, es decir, todo el día. Pero si eso no es posible, al menos hay que sacarlas a tomar sol una a dos veces por día, sobre todo cuando son chicas”, explica el especialista.

Menú carnívoro

La comida también es esencial para mantenerlas saludables; por eso no hay que olvidar que esta especie rara vez se alimenta de algas, pero en cambio entre sus platos preferidos está el menú carnívoro.

“Los camarones que se compran como alimentos para tortugas, les gustan, pero son como una golosina, no pueden ser su única comida”, explica Fabry.

De hecho, mantenerlas sólo con esa dieta puede traerles, aparte de la ya mencionada descalcificación, una hipovitaminosis A.

Este problema se nota porque les crecen exageradamente las garras y porque las tortugas empiezan a perder las pintas rojas características de su especie. Y eso no es todo: como consecuencia de la mala dieta pueden agarrar una neumonía o bien otra enfermedad en el oído medio que les puede hacer perder el equilibrio.

Por eso, lo más recomendado son los pellets, que son balanceados y traen los requerimientos específicos del animal. Aunque también se les puede dar carne cruda o jamón en pequeños trozos que sus mascotas agradecerán, aunque esto implique que el agua se ensucie antes.

Además, el veterinario Mauricio Fabry recuerda que las tortugas de orejas rojas no hibernan. Sin embargo, durante el invierno pueden disminuir su metabolismo si el agua y el ambiente se mantienen a una temperatura inferior a los 22 grados que necesitan para nadar felices.

Gentileza de Todo sobre Tortugas