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miércoles, 10 de octubre de 2007

Afecciones y dolencias en la vejiga natatoria

La vejiga natatoria es un órgano en forma de saco que tienen los peces situado en la mayoría de los casos por encima de los órganos vitales. Este saco, donde podemos encontrar gases como el oxígeno y el nitrógeno, puede ser hinchado y deshinchado a voluntad por el animal para subir en la columna de agua, mantenerse estático a cierta altura o descender en la misma.

En ocasiones y debido a varias causas como un mal mantenimiento de las condiciones acuáticas, cambios súbitos de temperatura, infecciones bacterianas o víricas y en algunas especies concretamente por una alimentación inadecuada causan que la vejiga no pueda ser hinchada y deshinchada a voluntad con lo que el animal afectado presentará problemas de flotabilidad, quedándose en el fondo si no puede hincharla o nadando ladeado, inclinado o volteado en caso de hinchazón.

Los Ciprínidos, entre los que podemos encontrar los más populares peces de agua fría, son una familia especialmente propensa a padecer esta dolencia debido a que la vejiga natatoria está unida por un conducto llamado pneumocístico al tracto digestivo. Este conducto permite emplear el esófago para evacuar gas con lo que el control de la flotabilidad es mayor. Sin embargo, demasiado a menudo, dietas inadecuadas provocan que este conducto se comprima con lo que se produce la imposibilidad de vaciar el saco. Este echo ve multiplicado sus efectos en variedades de carasios de forma oval variados genéticamente como orandas, colas de velo o fantail.

Síntomas

Los problemas relacionados con la imposibilidad de hinchar o deshinchar a voluntad la vejiga se producen de repente en animales cuyo aspecto externo indican aparentemente un buen estado de salud. Sin embargo, el animal parece incapaz de mantener la posición de natación normal. En aquellos animales que no pueden evacuar el gas presentan problemas de flotabilidad pudiéndose encontrar ladeado hacia un lado, flotando de

costado o de espaldas a la superficie en aquellos casos más graves. Animales con pequeños problemas habitualmente compensan la estabilidad con un movimiento constante de aletas. En el caso de no poder hinchar la vejiga el animal tiene problemas para subir por la columna de agua y permanece sobre el sustrato.

En algunas ocasiones puede presentarse casos de hidropesía, ésta es otra dolencia de origen generalmente vírico o bacteriano también afecta a la vejiga imposibilitando el correcto funcionamiento de la misma.

Incidencia de la enfermedad

Afecta a sujetos determinados y su presencia en el acuario no es causa de afección a otros animales, siempre y cuando su origen no sea en una infección bacteriana de los órganos digestivos. Tanto si está causada por una alimentación pobre en fibras, inadecuada o un mal mantenimiento los daños causados en el saco suelen ser irremediables. En estos casos la única opción que nos queda es proporcionar al animal las mejores condiciones que podamos o en caso extremo su eliminación de forma indolora.

Tratamiento y control

Debemos diferenciar entre anomalías provocadas por un mal mantenimiento, anomalías debido a una mala alimentación (lo más común entre carasios) y anomalías debido a degeneraciones genéticas. Por último en los casos que una afectación de este tipo aparezca como efecto secundario de un caso de hidropesía, deberíamos tratar de resolver la causa de la dolencia principal con la esperanza de que eliminando esa inflamación o retención de líquidos se solución la obstrucción de la vejiga.

En casos de mal mantenimiento se logran mejoría corrigiendo las causas de empobrecimiento del medio además sería recomendable trasladar al animal afectado a una cubeta con poca profundidad donde mantenerlo durante unos días con una temperatura de unos grados superior al del tanque de origen. Además podemos añadir a la cubeta un tratamiento antibacteriano o sal no iodada (máximo 1gr/litro). Si no mejora con ninguna solución y el animal no se valiera por si mismo se deberá eliminar de forma indolora.

Problemas alimenticios: Los Carasios, como ya hemos comentado, y entre ellos las variedades más redondas presentan habitualmente este tipo de problemas cuando se les ofrece como alimento piensos comerciales con poca fibra. Estos animales tienen un aparato digestivo largo orientado a asimilar grandes aportes vegetales. Sin embargo es muy común que a estos animales tan glotones se les ofrezcan preparados indicados para peces tropicales, por mal asesoramiento o por desconocimiento, con lo que se producen a menudo problemas de retenciones que afectan a la vejiga.

Entre las soluciones disponibles serían las de alimentar en pequeñas cantidades con trozos de guisante hervido sin piel del tamaño de la boca. Este alimento rico en fibra sirve de laxante y por tanto tenderá a liberar la zona retenida. Es conveniente que aunque nuestros animales no presenten estos problemas les ofrezcamos dos o tres veces por semana esta legumbre, alimento que por otra parte les encanta. Unos días de ayuno completo también pueden ayudar a liberar la obstrucción digestiva.

En aquellos casos de deterioro importante de la vejiga solucionar la obstrucción no conseguirá que el animal recupere su capacidad para controlar la flotabilidad.

Por último y lamentablemente aquellos animales creados en base a programas de cría para desarrollar variaciones genéticas que sufran la dolencia, la única actuación que queda por nuestra parte es la de ofrecerles las mejores condiciones de vida posible y en casos de extrema gravedad una eliminación indolora.

Gentileza de Todo sobre Peces

jueves, 27 de septiembre de 2007

Podredumbre bacterial de las aletas

Es difícil diagnosticar la bacteriosis de aletas en los inicios de la enfermedad. Esto es así porque apenas existen síntomas visibles, como no sea un ligero enturbiamiento del borde de una o más aletas. Por lo general esta enfermedad comienza en la aleta caudal.

Este enturbiamiento parece tener dos etapas diferentes:
1º una ligera opacidad poco perceptible, que por lo general se manifiesta en un pequeño sector del borde de la aleta afectada.
2º un enturbiamiento, ligeramente blanquecino, que abarca un sector más grande o todo el borde de la aleta atacada.

En el primer caso se debería al inicio de la colonización del organismo por parte de las bacterias; en el segundo se trataría de una defensa del organismo ante el ataque.

Sea como fuere, este es el momento en que más fácilmente se puede remitir la enfermedad ya que los tejidos aún no han sido deteriorados en profundidad y una simple desinfección de la zona afectada suele ser suficiente.

En poco tiempo el enturbiamiento se va convirtiendo en una línea bien marcada, definidamente blanquecina, que abarca el tejido blando del borde de la aleta. Esta línea no es otra cosa que la desintegración del tejido atacado a lo que se suma un aumento de secreción epitelial y conjuntivo que produce el propio organismo.

A partir de esta etapa la enfermedad puede tomar dos cursos paralelos:
- El proceso de colonización comienza a progresar destruyendo no sólo los tejidos blandos, sino los radios cartilaginosos de la aleta, de modo que la aleta se va disolviendo poco a poco hasta quedar resumida a un muñón;
- A la colonización original, generalmente producida por Pseudomonas fluorescens y Aeromonas liquefasciens, se le suman Mycobacterium sp. y Myxobacterias del género Cytophaga columnaris y otras. Por otra parte, los tejidos necrotizados servirán de hospedaje para hongos de los géneros Saprolegnia y Achyla.

Las Myxobacterias que son colonizadores secundarios, con el transcurso del tiempo pasan a ocupar un lugar preponderante dado su poder de destrucción de proteínas. Mycobacterias son las responsables de enfermedades tales como tuberculosis (ver fotos izquierda y más abajo).

Una vez que la colonización destruyó la aleta y se localiza en el pedúnculo caudal, la enfermedad se torna muy difícil de remitir ya que para ese entonces estará colonizado el torrente sanguíneo dando lugar a una septicemia.

Tratamiento

Aunque Schäperclaus no recomienda la pincelación sobre las zonas afectadas porque las tinturas suelen dañar los tejidos del pez, el autor de ésta nota ha obtenido resultados satisfactorios en el tratamiento de casos individuales (en particular peces de porte medio a grande) mediante la utilización de iodo orgánico (Povidona-iodo, solución con la marca Pervinox o similares) diluido en partes iguales en agua destilada y en varios casos utilizándolo puro (sin diluir). Los peces así tratados (en las primeras etapas de la enfermedad) se colocaron en acuarios de cuarentena a temperatura máxima según la especie que se tratara y con agua perfectamente limpia.

- Cuando la enfermedad se comenzaba a tratar en una etapa un poco más avanzada, se obtuvieron resultados favorables mayores al 50% con oxitetraciclina (Terramicina) disuelta previamente en agua tibia y colocada directamente en el acuario contaminado a razón de 500 mg. cada 50 litros de agua, renovándose 1/3 del agua cada 24 hs y repitiendo la medicación durante cinco días.

- En casos más severos, cuando el deshilachamiento de las aletas se encontraba aún más avanzado, se utilizó con éxito el agregado de cloramfenicol (Chloromicetyn de Parke Davies o similares) en la comida a razón de 1 mg. por gramo de alimento (o sea 250 mg. en 250 gramos de pasta). Debemos reconocer que, en nuestro caso, muchas veces hemos suministrado sobredosis sin que se hayan notado alguno de los problemas que se suelen señalar en la literatura. Sin embargo teóricamente sería lógico suponer que, en particular en pecílidos, la sobredosis de cloranfenicol debería producir por lo menos una esterilidad temporal. Este tipo de alimentación debe suministrarse durante tres días consecutivos.

Los tratamientos actualizados

- La Enrofloxaxina (Producto de venta exclusivamente en veterinarias) a razón de 1 ml de solución inyectable cada 100 litros de agua, diluidos directamente en el acuario es la medicación que recomendamos. En nuestro caso utilizamos Enrofloxacina de diversas marcas comerciales con excelentes resultados en casos bastante avanzados (incluyendo los ataques de Aeromonas en Symphysodon sp. y Myxobacterias). La dosis se repite a las 48 horas. La Enrofloxacina se extrae mediante una jeringa provista de aguja (desinfectando la tapa y la aguja con alcohol puro), y se puede agregar directamente en el acuario o diluirlo previamente en un recipiente adecuado para luego distribuirlo en el acuario. El Dr. Carlos Moreno (Salta) recomienda la utilización simultánea de Tripaflavina al 1% (1 gramo cada 100 litros) como antiinflamatorio. El autor de esta nota ha observado que la Tripaflavina produce efectos fotofóbicos en los peces, por lo que deberá mantenerse el acuario con muy poca luz mientras dure el tratamiento.

Por otro lado, toda manipulación de tripaflavina debe realizarse con cuidado puesto que al menos uno de sus componentes es altamente cancerígeno.

Durante los tratamientos debería desconectarse todo tipo de filtros reemplazándolos por difusores de aire. Finalizado el tratamiento se reemplazará diariamente 1/3 del agua del acuario durante los siguientes cinco o seis días, incorporando a partir del tercer día un filtro con carbón activado hasta que desaparezca por completo cualquier residuo de los medicamentos empleados.

Durante el reemplazo del agua se debe producir un sifoneo profundo, extrayendo el agua desde abajo de las placas succionando por los tubos (o picos) extractores. Debajo de las placas se habrá depositado una importante cantidad de biomasa que de no extraerse será caldo de cultivo para bacterias anaeróbicas.

El mejor tratamiento es siempre la prevención: alimentación buena y variada, higiene y control de la calidad de agua, son los puntos a tener en cuenta por el aficionado. En este caso serán excepcionales los casos de enfermedades. La cuarentena de los peces nuevos es también fundamental para evitar contagios.

Gentileza de www.elacuarista.com