viernes, 23 de noviembre de 2007

Mantenimiento de tortuga

Algo importante en el mantenimiento de nuestras tortugas es renovar el agua de su habitáculo.

Es bien sabido que las tortugas, pueden llegar a ser portadoras de salmonelosis por lo cual cada vez que las manipulemos o toquemos su habitáculo deberemos lavarnos las manos con jabón y agua caliente de preferencia.

Es aconsejable el uso de un sustrato, de piedras gruesas sacadas de un entorno natural, de un tamaño mayor al de la boca de nuestras tortugas (en caso de no disponer de un filtro de gran potencia) para mantener el agua limpia y cristalina, pues las heces y restos de comida quedarán escondidas bajo las piedras o entre los espacios que quedan entre ellas.

Sin embargo, esto presenta un problema, pues los residuos que quedan entre el sustrato comienzan a descomponerse y producen mal olor, por ello deberemos o mantener el sustrato oxigenado usando un filtro de placa bajo él, o simplemente lavarlo cada cierto tiempo, sacando todas las piedras, cepillándolas, y cambiando toda el agua del acuario.

En libros y webs se aconseja renovar al menos el 50% del agua de nuestro acuaterrario 1 vez a la semana, para eliminar la orina que no elimina el filtro (a no ser que se neutralice con carbón activado).

Cuando renovemos el agua es importante cepillar las paredes del habitáculo.

Antes de sacar el agua deberemos desconectar todo lo eléctrico (esto es muy importante), incluido el termocalefactor y dejarlo en otra fuente con agua a temperatura similar, pues los cambios bruscos de temperatura pueden quebrarlos.

Cómo sacar el agua del habitáculo

El método clásico para sacar el agua de un acuario de peces es conectar una manguera al agua que está en el acuario y succionar hasta hacer subir el agua por la manguera, y luego doblar la manguera hacia abajo para que el agua caiga y al hacerlo cree una corriente y comience a succionar el agua. Sin embargo si utilizáramos este método en un habitáculo de tortugas, se corre el riesgo de tragar agua (con orina, heces, restos de comida) y no nos gustaría que eso sucediera, por nuestra propia salud.

Por ello aplicando el mismo principio, basta que tengamos una pequeña manguera (sin necesidad de construir sifonadores o comprarlos), solo una manguera de un largo 2,5 veces a la altura del agua de acuario, y la llenemos con agua.

Entonces, tapamos ambos orificios con nuestros dedos, colocamos una parte de la manguera en el fondo de la zona acuática, y la parte que resta de la manguera que será el 75% de longitud la colocamos hacia afuera del acuaterrario hacia abajo, apuntando hacia algún deposito, entonces dejamos de tapar con nuestros dedos la parte de la manguera que quedó hacia afuera, porque cómo es lógico el agua caerá hacia abajo, de manera instantánea dejamos de tapar la parte de la manguera que quedó en la zona acuática, entonces el agua por efecto de gravedad caerá hacia abajo y al hacerlo creará una corriente hacia arriba y comenzará a succionar el agua.

En caso de disponer de un filtro externo, bastará conectar una manguera hacia afuera, para que en vez de devolver el agua filtrada hacia el acuaterrario, lo haga hacia afuera, es decir, sacando el agua.

Cómo lavar el sustrato

Existen los siguientes métodos:

- Cepillar cada pieza.

- Sacar todas las piedras y dejarlas en una fuente con un poco de agua, y luego comenzar a revolver las piedras, para que el roce entre estas provoque que se limpien.

- En el mismo momento en que estemos sacando el agua, conectar una manguera a una cañería y abrir el paso del agua, para comenzar a llenar el acuaterrario con agua, al comienzo liberemos el agua con una presión relativamente fuerte, para apuntarla hacia el sustrato para que los residuos que contiene, dejen de encontrarse suspendidos en el fondo y queden flotando, entonces luego bajamos la presión del agua para que continúe llenando la zona acuática, pero que se mantenga, sin subir, para que la otra manguera que tenemos conectada, continúe sacando agua. Así dejamos este sistema de "retroalimentación" en el que entra agua, y sale, cada cierto tiempo, podemos apuntar el agua que va entrando hacia el sustrato para que liberen los residuos, y así, unos 15 minutos, el agua del acuario, y el sustrato quedará limpio.

Luego de tener limpio el sustrato y las paredes del habitáculo cepilladas, es necesario dejar el agua en la temperatura ideal (26°C) y añadir unas gotas de anticloro, para neutralizar el cloro, o simplemente, dejar nuestras tortugas en otro depósito 24 horas, para que el muy volátil cloro se evapore.